"...pero no podría haber existido ninguna Lolita en absoluto sin conocer primero a Annabel, ambos teníamos 14, cualquier cosa que le pase a un muchacho en su verano 14, puede marcarlo de por vida. Ese hotel que ustede ve, El Mirana, ese era el nuestro. Ella quería ser enfermera, yo quería ser espía. De repente estabamos loca y perdidamente enamorados. Cuatro meses después ella murió de tifús. El impacto de su muerte congeló algo en mí, la niña que amaba se había ido pero yo seguí buscandola por mucho tiempo después dejando atras mi niñez. El veneno estaba en la herida ¿lo ve? y la herida no se sanaría...." Humbert Humbert, Lolita (1997)
|
jueves, 3 de noviembre de 2016
Tanto más impacto, tanto más dolor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario